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LO DIFICIL Y LO SENCILLO

 

LO DIFÍCIL

A quienes tengan alguna disposición y voluntad de pensar (si no las tienen es inútil que sigan leyendo), les propongo reflexionar sobre lo siguiente:

Es extraordinariamente difícil percibir la existencia de una crisis de civilización, por parte de quienes están inmersos en ella. Las razones son varias:

1. Se trata de fenómenos que abarcan gran parte del mundo, mientras que habitualmente el horizonte de nuestra observación de la realidad se limita a hechos y procesos regionales, nacionales y locales.

2. Se trata de procesos históricos de larga duración, mientras que habitualmente observamos los acontecimientos presentes, con un margen de recuerdo reducido a pocos años hacia atrás, y con aún menor capacidad de previsión hacia adelante.

3. Se trata de fenómenos que abarcan los niveles económicos, políticos, sociales y culturales y sus interacciones mutuas, mientras que los análisis económicos, sociales y políticos suelen centrarse en uno u otro ámbito o campo particular.

4. Las crisis de civilización no son homogéneas en todos los países, presentándose con mayor intensidad y desarrollo en unos, mientras que en otros son menos intensos y tienen ritmos de desarrollo más lentos.

5. La crisis de civilización permea y está presente en la propia conciencia de las personas de esa civilización, de modo que su percepción se encuentra nublada por la crisis misma, por lo que no se está en condiciones de ver, identificar y juzgar la crisis, si no les es mostrada y explicada por quienes la han comprendido.

6. El temor que genera pensar en las consecuencias de una crisis de civilización, y la conciencia de la dificultad para superarla y para crear una civilización nueva, constituyen obstáculos psicológicos que inhiben centrar la atención en los fenómenos que ponen de manifiesto la crisis.

7. Cuando se perciben solamente problemas y aspectos parciales o locales de la crisis, es fácil engañarse con la expectativa de que esos problemas pueden encontrar solución dentro de los marcos de la propia civilización en que se presentan.

8. La identificación de los fenómenos reales complejos requiere disponer de una amplia cultura y de los conceptos necesarios que abren la mente a su percepción y comprensión, y actualmente muy pocas personas saben lo que es una civilización, y menos aún, en qué consiste una crisis de civilización.

Ahora bien, que sea tan difícil percibir, identificar y comprender la crisis de la actual civilización moderna, no significa que no exista, ni que no sea urgente enfrentarla y superarla mediante la construcción y el tránsito a una nueva civilización. Porque la crisis nos está y seguirá envolviendo, como la rana que se cuece lentamente al calentarse el agua, sin que reaccione oportunamente ante el peligro.

Si me preguntan ¿qué hacer? respondo que lo primero es prestar atención a las manifestaciones más evidentes de la crisis de civilización en que estamos, que son muchas y cotidianas; al mismo tiempo, estudiar con la intención de comprender la civilización moderna y su crisis; a partir de ahí, pensar en cómo iniciar la creación de una nueva y mejor civilización. Y entonces, actuar en consecuencia.

LO SENCILLO

Ahora, a quienes tengan alguna disposición y voluntad de mejorar su calidad de vida y contribuir a un cambio civilizatorio (si no las tienen es inútil que sigan leyendo), les invito a reflexionar por qué, una vez que hemos comprendido la crisis de la civilización moderna, iniciar la creación de una nueva y mejor civilización es más fácil, sencillo y placentero de lo que se cree o se supone. Las razones son varias:

1. Si bien una civilización completa es una realidad social gigantesca, multitudinaria y de larga duración, iniciar la creación de una civilización nueva es algo que se realiza en pequeña escala, por parte de personas y grupos pequeños, y mediante iniciativas particulares y cotidianas.

2. No hay que conquistar el poder político ni obtener grandes riquezas. Al contrario, eso constituye un desgaste inútil y un obstáculo, porque los poderosos y los ricos quedan fácilmente atrapados en la civilización moderna.

3. No hay que renunciar a nada de lo que se tenga, ni al desarrollo personal y social alcanzado, pues todo ello constituye un punto de partida, y nos proporciona las capacidades y recursos que podemos continuar aprovechando y emplear en crear lo nuevo.

4. Cuando uno empieza a crear nueva civilización en sí mismo, en la familia y en el entorno, ya se comienza a habitar y a vivir en esa nueva civilización; lo cual es mucho mejor que continuar batallando en la vieja.

5. Vivir en la nueva civilización participando en su creación, es mucho más económico y menos sacrificado y estresante que continuar sumergido en la civilización moderna, con sus deudas, exigencias e imposiciones.

6. Las actitudes metodológicas propias de la nueva civilización nos conducen a realizarnos más integral y plenamente, lo que proporciona alegría y felicidad.

Claro que, obviamente, no es así no más. Es necesario que esa disposición y voluntad de participar en la creación de la nueva civilización, se aplique inicialmente en el estudio y conocimiento de cómo es o puede ser la nueva civilización; de qué modo se va creando en la vida personal; qué iniciativas económicas, sociales, políticas y culturales la fundan; y cuáles son las actitudes metodológicas que implican vivir desde ya en la nueva civilización.

Dos libros que es importante leer son:

¿Cómo Iniciar la Creación de una Nueva Civilización?

www.amazon.com/dp/1549722905

Actitudes Metodológicas de Nueva Civilización.

www.amazon.com/dp/B079QL3MKQ

Luis Razeto